Consumo de sustancias y VIH

Vivir con VIH y en buenas condiciones de salud hoy es posible. Las terapias antirretrovirales incluso pueden disminuir la carga viral hasta hacerla indetectable. En la actualidad, hay estudios que muestran que la mortalidad por causa del VIH es la misma que la de un individuo de la misma edad y no portador. Sin embargo, hay conductas que pueden perjudicar seriamente el estado de una persona viviendo con VIH. Entre ellas el consumo de sustancias como drogas y alcohol.

De acuerdo con información de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), el uso de sustancias puede causar una reducción de la función inmunológica, dañar la función hepática o causar interacciones medicamentosas al interferir en los mecanismos de acción de los medicamentos utilizados en la terapia contra el VIH. Además de ello, la asociación de este consumo con patologías de salud mental no controladas pueden favorecer potencialmente el suicidio.

Drogas, alcohol y sistema inmunitario

El VIH, por definición, afecta el sistema inmune disminuyendo la cantidad de linfocitos CD4 lo que hace difícil que el organismo pueda combatir infecciones bacterianas, fúngicas y virales además de algunos tipos de cáncer.

La terapia antirretroviral busca mejorar la función del sistema inmune, pero el consumo de drogas y bebidas alcohólicas puede causar el efecto contrario. Y si el daño al sistema inmune empeora, una persona viviendo con el VIH se vuelve cada vez más vulnerable a las denominadas infecciones oportunistas.

¿Qué ocurre con el hígado?

El hígado cumple diferentes funciones en nuestro organismo ayudando a eliminar sustancias nocivas. La evidencia científica demuestra que el uso de drogas y alcohol puede causar lesiones en este órgano y lo obliga a trabajar más intensamente lo que puede conducir a una enfermedad hepática grave aguda.

Interacciones con medicamentos

El consumo paralelo de medicamentos antirretrovirales y drogas recreativos aumenta el riesgo de efectos secundarios peligrosos. Por ejemplo, se han reportado sobredosis debido a las interacciones entre drogas como el éxtasis. También algunos medicamentos recetados pueden tener interacciones peligrosas con los medicamentos utilizados en la terapia antirretroviral. especialmente si se usan en exceso. Por eso ,es relevante que quienes están en terapia antirretroviral consulten siempre con su médico qué medicamentos son seguros y las dosis adecuadas para cada caso.

Además, el uso de drogas o alcohol pueden hacer más difícil el cumplimiento del régimen de tratamiento diario que considera un horario estricto ya que el consumo altera la conciencia y el comportamiento de las personas.

¿Quiénes son los más afectados?

Tanto el VIH como el consumo de sustancias pueden ocurrir en personas de cualquier edad, pero las investigaciones muestran que algunas personas tienen mayores probabilidades de ello. Entre las personas de riesgo están:

  • Adolescentes y adultos jóvenes de entre 13 y 24 años.
  • Personas que tienen trastornos de salud mental no tratados.
  • Personas en situación de calle.
  • Personas privadas de libertad.
  • Personas que intercambian sexo por dinero.
  • Personas que usan drogas inyectables.

¿Cómo reducir el riesgo?

  • Evita mantener relaciones sexuales si tú o tu pareja están bajo la influencia de drogas o alcohol. Recuerda que el preservativo es una forma efectiva de reducir el riesgo de contraer ETS incluyendo el VIH.
  • Bebe con moderación y de manera responsable. Por supuesto, no conduzcas si has bebido.
  • No utilices drogas inyectables y si ya lo haces utiliza siempre agujas y accesorios nuevos y esterilizados. Y, lo más importante, no los compartas.
  • Si es tu pareja la que se inyecta drogas, anímalo a que se realice la prueba del VIH con regularidad (mínimo cada 3 meses).
  • Considera tomar profilaxis preexposición (PrEP) en caso de mantener una relación sexual no segura. Para ello, debes consultar a un especialista quien evaluará tu caso y te indicará el mejor esquema de PreP.
  • Recuerda que ninguna prueba del VIH puede detectar el virus inmediatamente después de la exposición y ese periodo puede variar entre 10 y 90 días. Por eso, es fundamental que siempre consultes a tu médico ante cualquier duda.

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