Alerta sanitaria por temporal
Las regiones de Atacama y Coquimbo fueron declaradas en alerta sanitaria con el propósito de fortalecer la respuesta de los servicios de salud ante los daños causados por el intenso temporal que afectó a la zona centro-norte del país.
La medida estará vigente hasta el 31 de octubre, aunque pudiese terminar anticipadamente si las condiciones sanitarias mejoran o ser prorrogada si la situación lo amerita.
La alerta sanitaria otorga facultades extraordinarias a las subsecretarías de Salud Pública y Redes Asistenciales, a las seremis de Salud y a los Servicios de Salud de ambas regiones para movilizar recursos humanos, financieros y logísticos con mayor rapidez.
Entre las medidas autorizadas está la contratación y traslado de persona; trabajos extraordinarios; adquisición directa de bienes, servicios y equipamiento; la distribución e importación de medicamentos e insumos médicos; y el despliegue de hospitales de campaña, hospitales modulares y otros lugares alternativos de atención.
También permite ampliar los grupos objetivos de vacunación así como la entrega de medicamentos en comunas donde no haya farmacias funcionando.
Ante la emergencia, los servicios de salud podrán reorganizar sus recursos y de prestaciones con las necesidades actuales. Por ejemplo, podrán reforzar turnos o incorporar personal adicional, habilitar infraestructura temporal y si fuera indispensable proteger la capacidad de respuesta de la red suspendiendo cirugías electivas o programadas que no constituyan urgencia.
La medida fue adoptada considerando las afectaciones registradas en establecimientos de Ovalle y Monte Patria. Es el Hospital de Ovalle el que presenta mayor daño. Sus pabellones quirúrgicos quedaron temporalmente inutilizados.
En Atacama se registran muchos caminos cortados, inundaciones y más de 76 mil personas aisladas lo que dificulta el acceso oportuno a la atención de salud.
La ocupación de camas críticas es también motivo de preocupación. En Coquimbo, por ejemplo, la ocupación en camas de adultos alcanza al 98.7% mientras que las pediátricas registran una ocupación de 89.6%. En Atacama, los porcentajes son d 89.6% y 83.3% respectivamente.
El decreto también advierte sobre los riesgos asociados a la interrupción o distribución irregular del agua potable y el posible aumento de enfermedades respiratorias, gastrointestinales y traumatismos durante la emergencia.