÷Alerta por caso de peste neumónica en Rusia

Las autoridades sanitarias mundiales están en alerta ante la muerte de una investigadora del Instituto de Investigación Antipeste de Siberia. El fallecimiento ocurrió el 2 de octubre debido a una neumonía que encendió las alarmas por un eventual contagio de “peste neumónica”.

Mientras las autoridades rusas aseguraron que no existe peligro de epidemia y que el 90% de los contactos estrechos completaron su seguimiento médico sin presentar síntomas, la Organización Mundial de la Salud ofreció apoyo técnico y solicitó más información. La OMS añadió que tenía información respecto de 200 personas que habían tenido contacto con la fallecida y que fueron puestas en cuarentena.

La enfermedad es una infección pulmonar muy grave causada por la bacteria Yersinia pestis. Existen dos tipos de peste: la bubónica que afecta a los ganglios linfáticos y la septicémica, que afecta a la sangre. A pesar de que tiene una alta letalidad, puede ser tratada con antibióticos si es detectada en las primeras horas post contagio.

Por ahora, las versiones de prensa atribuyen la muerte de la investigadora a la peste neumónica que habría contraído tras una exposición accidental ocurrida en el laboratorio. Las autoridades rusas respondieron asegurando que no se ha registrado ningún caso de peste en la región e informaron a la Organización Mundial de la Salud que se había realizado una investigación epidemiológica, que se habían aplicado medidas de prevención y control y que los contactos identificados fueron seguidos médicamente y sometidos a exámenes que no detectaron patógenos de alta peligrosidad.

La OMS ha insistido en solicitar información adicional para aclarar la causa de la neumonía grave que provocó la muerte a la investigadora y el eventual fallecimiento de un segundo trabajador del laboratorio.

¿Qué hay que saber?

 La peste neumónica es causada por la bacteria Yersinia pestis y es considerada la forma más peligrosa de esta infección. La forma más común es la peste bubónica que suele desarrollarse tras la picadura de una pulga o cuando la bacteria penetra a través de un corte o lesión en la piel. La infección provoca la inflamación dolorosa de los ganglios linfáticos y puede evolucionar hacia una peste septicémica en la que la bacteria infecta el torrente sanguíneo y provocar una falla multiorgánica.

Transmisión: la peste neumónica es la única forma de esta infección bacteriana que se transmite directamente de persona a persona a través de las partículas respiratorias expulsadas al toser o estornudar. Sin embargo, también puede transmitirse por medio de gotículas procedentes de animales infectados. El último caso documentado de la enfermedad se remonta a 1924, en un brote registrado en la ciudad de Los Ángeles, Estados Unidos.

Síntomas: los síntomas pueden manifestarse dentro de las 24 horas siguientes a la infección e incluyen fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, dolor corporal, mareos, debilidad, fatiga, náuseas, vómitos y diarrea.

Tratamiento: el tratamiento consiste en un ciclo de antibióticos que se prolonga por al menos 10 a 14 días. Los pacientes que los reciben dentro de las primeras 24 horas tras el contagio tienen mayor probabilidad de sobrevivir a una enfermedad que tiene una alta letalidad.

Vacunas: aunque se han desarrollado algunas no hay certeza de que brinden protección contra la peste neumónica. La OMS no recomiendo la vacunación excepto para grupos de alto riesgo como el personal de laboratorios expuestos permanentemente a los agentes causales.

Historia: la peste se conoce desde hace cientos de años y muchos brotes han quedado registrados en la literatura. En el siglo XIV se le conoció como la “peste negra” que acabó con la vida de más de 50 millones de personas en Europa.  Aunque los antibióticos la han hecho algo más manejable, la enfermedad sigue presente en todos los continentes, excepto Oceanía. La última muerte por pese neumónica ocurrió en Estados Unidos, en julio de 2025. Según informes de los Centros de Control de Enfermedades, CDC, el afectado fue un joven que trabajaba con gatos enfermos.

Prevención: la OMS recomienda evitar el contacto directo con personas enfermas y tener precaución ante fluidos corporales. El personal que atiende a pacientes con peste neumónica debe utilizar equipos de protección estándar y puede recibir antibióticos de forma preventiva.

Por cierto, la recomendación principal es lavarse las manos regularmente con agua y jabón.

Para saber más te invitamos a revisar la información de los CDC de Estados Unidos.