Mascotas en el hospital: beneficios vs. riesgos

 En Chile, la visita de mascotas a pacientes hospitalizados está reglada por la circular Nº 3 de 2025 del Ministerio de Salud. La presencia de animales de compañía, según muchos estudios, mejora el bienestar emocional y contribuye a mejorar la relación médico paciente. Sin embargo, estas visitas requieren protocolos de seguridad indispensables para la seguridad en todo el ambiente hospitalario.

En una carta al director de la Revista Chilena de Infectología, los médicos Carolina Fuchs de Castro y Rodrigo Cruz, del Centro de Diagnóstico e Investigación de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Valparaíso, advirtieron de eventuales riesgos asociados a la terapia asistida con animales en centros asistenciales.

“Se ha descrito que esta interacción puede disminuir los niveles de cortisol y aumentar la secreción de oxitocina, contribuyendo a una mejoría del ánimo, reducción del estrés, ansiedad y sensación de soledad junto con disminución del dolor y de la presión arterial”, afirman para enseguida advertir de posibles efectos adversos.

“La literatura médica evidencia que si bien no se ha establecido una asociación directa entre el ingreso de animales a centros hospitalarios y un aumento significativo de infecciones nosocomiales (infecciones asociadas a atención de salud), sí existen riesgos bien documentados”, destacan.

Efectivamente, los animales puede actuar como reservorios y portadores asintomáticos de microorganismos y también como vectores de estos incluyendo patógenos como Staphylococcus aureusresistente a meticilina (SAMR), Clostridioides difficile, Enterococcus faecium, entre otros. A ellos se suman otros agentes zoonòticos como Pasteurella multocida, Capnocytophaga canimorsus, Bartonella henselae, dermatofitos, Toxoplasma gondii y ectoparásitos como pulgas o garrapatas que actúan como vectores de otros microorganismos.

Los profesionales diferencian entre las visitas de las mascotas propias de los pacientes de las que forman parte de programas de terapia asistida con animales.  “Si bien en estos últimos los riesgos son más controlados, se ha demostrado que presentan un riesgo 4.7 veces mayor de portar SARM y 2.4 veces mayor de portar C. difficile en comparación con perros sin exposición hospitalaria”, escriben.

Añaden que también es relevante considerar riesgos no infecciosos como alergias de otros pacientes en salas comunes, miedos o fobias, accidentes por mordeduras o caídas y posibles conflictos con otros pacientes o el personal de salud.

Los doctores Fuchs y Cruz reconocen que la mayoría de estas infecciones son prevenibles con medidas adecuadas. Sin embargo, “pueden ser potencialmente graves en pacientes inmunocomprometidos, usuarios de dispositivos invasivos y pacientes con heridas abiertas y exposición de mucosas”.

Por esas razones, enfatizan, es imprescindible contar con políticas institucionales claras y el seguimiento de guías con recomendaciones específicas como las emanadas de organismos internacionales como la Society for Healtcare Epidemiology of América (SHEA) y los Centers for Disease Control and Prevention (CDC), en las que considera la exclusión de animales menores de 12 meses, el entrenamiento obligatorio de los cuidadores y la participación de los comités de infecciones hospitalarias.

Antes de la visita

En Chile, el Minsal recomienda el ingreso a los recintos hospitalarios de perros mayores de 1 año, con vacunación y desparasitación completa, sin heridas o lesiones, baño previo a la visita (no mayor a 24 horas), cepillado previo y uso de capa si se encuentra o pelechando. A ello se suma la exigencia de no haber presentado diarrea u otra infección durante la última semana, alimentación con pellets o comida cocida. Todo aquello debe estar certificado por un veterinario.  Además, no recomienda el ingreso a unidades de alto riesgo ni la visita a pacientes inmunocomprometidos.

Los autores de la carta dicen que la iniciativa del Minsal representa “un paso necesario para homogeneizar criterios y establecer protocolos formales para garantizar un control mínimo en los centros de salud chilenos, con roles bien definitivos de todos los funcionarios que participen en esta actividad”.  Este punto, advierten, es muy importante de considerar ya que muchos centros asistenciales no cuentan con infraestructura adecuada, con salas comunes en las que los espacios son insuficientes incluso para la práctica clínica o personal sanitario que se encuentra sobrecargado de trabajo además de no estar capacitado para trabajar con animales en estos contextos.

Todos estas son las razones por las que la doctora Fuchs y el doctor Cruz consideran indispensable una evaluación multidisciplinaria local detallada “que permita analizar objetivamente las recomendaciones del Minsal y de sociedades internacionales a cada realidad sanitaria y sociocultural”.

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