Vacuna contra el virus papiloma humano

El grupo de expertos en imnmunización de la Organización Mundial de la Salud confirmó que una dosis de la vacuna contra el virus papiloma humano (VPH) brinda una eficacia comparable con el esquema de dos o tres dosis.

La vacuna protege contra el VPH que es responsable del cáncer cervicouterino. Por eso es una buena noticia que una sola dosis podría ser suficiente.

Más del 95% de los casos de cáncer de cuello uterino es causado por el VPH de trasmisión sexual y es el cuarto tipo de cáncer más comúnn en mujeres en todo el mundo.

La recomendación de los expertos es inmunizar con una o dos dosis a niñas y adolescentes de entre 9 y 20 años y con dos dosis con un intervalo de seis meses en mujeres mayores de 21 años.

La doctora Marcela Potin, pediatra infectóloga del Depto de Infectología e Inmunología Pediátrica UC, relata que solo a mediados de la década del 70n se confirmó el rol del VPH en el cáncer cervicouterino lo que le valió el Nobel de Medicina al virólogo alemán Harald zur Hausenmen junto con Francois Barré-Sinoussi y Luc Montagnier.

“A pesar de que han pasado más de 40 años y de que existe una vacuna segura y eficaz, el cáncer cervicouterino sigue siendo un enorme flagelo que afecta en forma muy desigual a grupos de menores ingresos”, dice.

Más del 85% de quienes lo sufren son mujeres jóvenes con bajo nivel educacional y que viven en los países más pobres. Su incidencia es dos veces mayor y la letalidad tres veces mayor que en sectores de altos ingresos.

Es lógico entonces -explica la doctora Potin- que la OMS  haya fijado el objetivo la eliminación de este cáncer una estrategia denominada 90-70-90. Eso es lograr, en 2030, que el 90% de las jóvenes y niñas estén vacunadas a los 15 años; que el 70% de las mujeres se realicen tamizaje para cáncer a los 35 años con repetición a los 45 y que el 90% de las mujeres con cáncer reciban tratamiento apropiado a la etapa de su enfermedad.

“Uno de los problemas de la vacuna para VPH es su alto costo así como la logística de administrar dos o tres sosis separadas por 6 a 13 meses, lo que reduce su adherencia. Por ello, parece atractiva la propuesta  de la OMS de utilizar una dosis única o de una a dos. Sin embargo, el plantear reducir la vacunación a una sola dosis requiere de un análisis cuidadoso. Los datos disponibles son de estudios retrospectivos. Mientras unos sugieren que una sola dosis podría ser suficiente, otros muestran lo contrario”, afirma la especialista.

Estos análisis, dice la doctora Potin, adolecen de sesgos pues los grupos no son comparables ya que las con menos dosis tienden a pertenecer a grupos con factores de riesgo como el inicio más precoz de actividad sexua y la potencial presencia de infección previa por VPH. “Ello hace que las jóvenes con esquema de 2 ó 3 dosis presenten una mayor efectividad sin que ello sea necesariamente cierto”, advierte.

En su opinión, probablemente, la edad ideal para el cambio de esquema de vacunación sería de entre 9 y 14 años en las que la respuesta inmune ha mostrado mejor respuesta. Otra consideración relevante es la duración de la protección lo que debe conducir -dice la doctora Potin- al diseño de estudios de 10 a 15 años plazo que evalúen inmunogenicidad y efectividad.

“De ser este un problema se requerirá agregar  una dosis en mujeres adultas a futuro para asegurar una protección duradera que realmente pueda eliminar el cáncer cervicouterino en el mediano plazo como ha planteado la OMS” asegura la doctora Potin.

 

Otras Noticias