Chile libre de lepra
La Organización Mundial de la Salud, junto con la Organización Panamericana de la Salud, certificaron a Chile como el primer país de las Américas y el segundo en el mundo en ser oficialmente verificado por haber eliminado la lepra como problema de salud pública.
El reconocimiento refleja décadas de trabajo sostenido en vigilancia epidemiológica, fortalecimiento del sistema sanitario y acceso universal a diagnóstico y tratamiento.
La lepra, también conocida como enfermedad de Hansen, se ha registrado históricamente a fines del siglo XIX en Rapa Nui. En el territorio continental la enfermedad se presentó esporádicamente y se contuvo con medidas de aislamiento y tratamiento en la isla. Los últimos casos secundarios fueron atendidos a fines de la década del 90.
Desde entonces, Chile no ha reportado casos adquiridos localmente. El último caso autóctono fue detectado en 1993. No obstante, la enfermedad nunca fue retirada de la agenda de salud pública del país y ha permanecido como condición de notificación obligatoria, monitoreada mediante vigilancia epidemiológica y preparación clínica continua en todo el sistema de salud.
Entre 2012 y 2023, Chile reportó 47 casos de lepra a nivel nacional, ninguno de ellos adquirido localmente. El país cuenta con herramientas de laboratorio clave para la confirmación de casos y la consecuente respuesta sanitaria. El Instituto de Salud Pública ha desarrollado e implementado metodologías de detección genética para apoyar el diagnóstico y vigilancia de la enfermedad en el territorio nacional.
¿Qué es la lepra?
La lepra es una enfermedad infecciosa crónica causada por la bacteria Mycobacterium leprae. Afecta principalmente la piel, los nervios periféricos, la mucosa del tracto respiratorio superior y los ojos. Sin tratamiento, puede provocar daño nervioso permanente, discapacidades y estigma social.
La enfermedad es completamente curable mediante terapia con múltiples fármacos y su detección temprana permite prevenir complicaciones.
Actualmente, la lepra sigue presente en más de 120 países, con más de 200.000 nuevos casos reportados cada año en el mundo, lo que refuerza la importancia de mantener sistemas de vigilancia robustos y capacidades diagnósticas especializadas.